Alejandra Pizarnik, una de las grandes voces de la generación del 60

Nació en 1936 y siendo chica Alejandra Pizarnik se volvió adicta a las anfetaminas, las que consumía en cantidades para combatir sus problemas de peso. Muchas cosas se dijeron y escribieron antes y después de su muerte en 1972. Incluso, su familia llegó a quemar su diario íntimo para que nadie se apropiara de sus verdaderos deseos y escritos que no llegaron a publicarse. Avellaneda la vio nacer y Avellaneda le dedicó una esquina. Un cóctel de pastillas también acabó con su vida, pero por suerte nos queda su obra...

La enamorada
Ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

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